viernes, 24 de julio de 2015

Leyenda El Niño Alcalde

Se cuenta que San Francisco Solano salió un día con la cruz y el violín a recorrer caminos y encontró en un pajonal, una hermosa imagen del Niño Dios, que le sonreía al mirarlo. Lo levantó y con todo cuidado lo llevó a su casa. Al poco tiempo le dieron la noticia que miles de indios de diferentes tribus, venían hacia la ciudad de La Rioja para destruirla. Tomó al Niño Dios y al violín y se dirigió a la quebrada de Los Sauces a esperarlos, Se sentó, colocó al Niño Dios a su lado y se puso a tocar una melodía con su violín. Las notas de la canción atravesaron las laderas de los cerros a través de las solitarias cumbres. Era una música suave, melancólica y tan triste que se oía a gran distancia. Hasta los pájaros habían callado ante el embrujo de aquellas notas. Llegaron los indios, avanzando muy despacio, para no quebrar aquel encanto. Se detuvieron lejos del Santo y poco apoco se fueron acercando hasta tocarlo. El Santo siguió con su melodía embelesándolos. Y cuando vio que con su arte había ganado el respeto de los indígenas, dejó de tocar y levantando al Niño Dios sobre sus hombros, les explicó lo que representaba y pidió su nombramiento como alcalde, es decir de gobernador de la ciudad, a quien debían obedecer en sus mandatos. Dicen que desde entonces lleva el nombre de Niño Alcalde. Se cuenta que San Francisco Solano ese día bautizó a nueve mil indios y que los restantes volvieron en paz a sus tiendas, con la promesa de no alzarse nunca contra el Niño Dios.

Esta leyenda es del Noroeste Argentino (La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy) y el nombre popular de la fiesta que lo recuerda anualmente es el Tincunaco, que se inicia el 31 de diciembre y culmina el 3 de enero. Los participantes en esta ceremonia se dividen en allis (hombres buenos de pueblo) y alféreces. Una procesión lleva al Niño Jesús llamado en ese día el Alcalde del Mundo. Otra procesión se encarga de San Nicolás de Bari. Al mediodía se produce el Tincunaco o sea el encuentro de ambas procesiones. San Nicolás hace tres reverencias al Alcalde del Mundo y los allí se entona un canto tradicional. Durante la ceremonia se pueden escuchar cantos indígenas de origen remoto entre los que se destaca el Año Nuevo Pacaría entonado por los allis.

martes, 21 de julio de 2015

Ofertas de temporada / capítulo 3

Tienen mucha gracia. Son absolutamente simpáticos. Cuelgan bien en cualquier rincón del hogar, de la oficina, del llavero e (inclusive) son aptos para reemplazar al zapatito colgando bajo el espejo que llevan los bondis. Se trata de los colgantes tejidos al crochet  de El Artesano Insano, que vienen en diferentes modelos y por tanto, ofrecen variantes de personajes como elefantes, búhos, maripositas, flores, vaquitas de san Antonio, pecesitos y otras tantas alternativas. En Noticias Insanas hay un lote de oferta por cambio de temporada. Lo puede ver accediendo a Arte en Ristras

miércoles, 15 de julio de 2015

Esopos y Samaniegos latinoamericanos

Leímos en la web Ciudad Seva, que el escritor boliviano Víctor Montoya en su “Tradición oral latinoamericana”, dice que “… no se sabe con certeza cuándo surgieron estas fábulas cuyos protagonistas están dotados de voz humana, pero es probable que fueran introducidos en América durante la conquista (siglo XVI), no tanto por las huestes de Hernán Cortés y Francisco Pizarro, sino, más bien, por los esclavos africanos llevados como mercancía humana, pues los folklorólogos detectaron que las fábulas de origen africano, aunque en versiones diferentes, se contaban en las minas y las plantaciones donde existieron esclavos negros; los cuales, a pesar de haber echado por la borda a los dioses de la fecundidad para evitar la multiplicación de esclavos en tierras americanas, decidieron conservar las fábulas de la tradición oral y difundirlas entre los indígenas que compartían la misma suerte del despojo y la colonización. Con el transcurso del tiempo, estas fábulas se impregnaron del folklore y los vocablos típicos de las culturas precolombinas”.

“Algunas fábulas de la tradición oral son prodigios de la imaginación popular, imaginación que no siempre es una aberración de la lógica, sino un modo de expresar las sensaciones y emociones del alma por medio de imágenes, emblemas y símbolos. En tanto otros, de enorme poder sugestivo y expresión lacónica, hunden sus raíces en las culturas ancestrales y son piezas claves del folklore, porque son muestras vivas de la fidelidad con que la memoria colectiva conserva el ingenio y la sabiduría popular”.

“Los personajes de las fábulas representan casi siempre figuras arquetípicas que simbolizan las virtudes y los defectos humanos y, dentro de una peculiar estructura, el malo es perfectamente malo y el bueno es inconfundiblemente bueno y el anhelo de justicia, tan fuerte entre los niños como entre los desposeídos, desenlaza en el premio y el castigo correspondientes; más todavía, para que la moraleja y la nobleza de los diálogos adquieran mayor efecto, se ha recurrido al género de la fábula, cuyos personajes, aparte de ser los héroes de los niños latinoamericanos, no tienen nada que envidiar a los de Occidente y a los dibujos animados de Walt Disney”.

“En la actualidad, las fábulas de la tradición oral, que representan la lucha del débil contra el fuerte o la simple realización de una travesura, no sólo pasan a enriquecer el acervo cultural de un continente tan complejo como el latinoamericano, sino que son joyas literarias dignas de ser incluidas en antologías de literatura infantil, por cuanto la fábula es una de las formas primeras y predilectas de los niños, y los fabulistas los magos de la palabra oral y escrita”.

viernes, 10 de julio de 2015

Ofertas de temporada / capítulo 2

Continuamos con nuestra liquidación de stock. Ahora le ofrecemos para el cuello de la dama y la cervical del caballero, una serie de collares artesanales con diseños vinculados a diferentes etnias latinoamericanas. Pueden acceder a los modelos desde la columna de Noticias Insanas y allí —en la página titulada A ver esos cuellos— encontrarán además los precios de los diferentes lotes de liquidación. La cuestión de las ofertas viene mejor de lo que pensábamos, razón por la cual (si le interesan) no es recomendable esperar mucho tiempo. Usted me entiende, dijo el artesano insano. 

miércoles, 8 de julio de 2015

Leyendas de conejos

Admitiendo que no resulta del todo fácil determinar con precisión el origen de muchas leyendas, aquí traemos una vinculada a los simpáticos conejos que, al parecer, tiene origen en la cultura maya, aunque hay algunas versiones diferentes (y mucho más crueles), donde el origen se hace más borroso.

Hace mucho, mucho tiempo, las orejas de los conejos no eran tan largas como las que ahora tienen. Una tarde, un conejo comía granos en un campo de trigo. Iba distraído. No pensaba en otra cosa que no fuera masticar y masticar lo más rápidamente posible, cuando oyó que dos ratas conversaban en voz baja.

Una de ellas decía:
— ¡Qué buena suerte tengo! He encontrado una cueva llena de trigo, de un trigo grande, dorado, como si lo hubieran escogido para que yo lo encontrara.
—Pues sí que es buena suerte, porque los conejos escogen lo mejor del trigo para comérselo y para llevarlo a sus bodegas, le respondía la otra rata.

El conejo oyó parte de la conversación y, especialmente lo que decían de los conejos. Como era muy curioso y quería enterarse de todo, fue acercándose al lugar donde estaban las ratas y se escondió detrás de una cerca.

—Lo que no quiero es que los conejos sepan que he encontrado esa cueva tan bien abastecida, porque en un momento cargan con el trigo y me dejan sin qué comer en el invierno.
—No es por curiosidad, comadrita, pero ¿Dónde está la cueva? No tenga desconfianza; si se lo pregunto es sólo para ayudarle a cuidar el tesoro.

La otra rata empezaba ya a decirle a la comadre dónde estaba la cueva, cuando el conejo, para oír mejor, estiró la cabeza por encima de la cerca y las orejas empezaron a crecerle tan rápidamente, que por más esfuerzo que hiciera no se detenían y crecían y crecían. Tanto se le agrandaron las orejas para escuchar mejor, que las ratas alcanzaron a ver esas orejas enormes y huyeron muy asustadas, dejando inconclusa la conversación.
Desde ese tiempo, los conejos siguen con las orejas largas tratando de escuchar algo que les permite saber dónde hay mucha comida.

Uno de los lugares donde leímos esta leyenda, es la web de Mitos Mexicanos

miércoles, 1 de julio de 2015

Ofertas de temporada / capítulo 1


"Ofertas de temporada" era una frase normal en los viejos anuncios publicitarios. Hoy prácticamente ha quedado en el olvido, pues los comercios creen que jerarquizan sus productos escribiendo “sale” en la vidriera, como si todos supieran inglés. Nosotros también tenemos nuestras sugerencias de precios convenientes y las estamos publicando aquí, en la columna de la derecha, dentro del rubro Noticias Insanas. La primera tanda le correspondió a las Pulseras de la línea Arte-Factos. La segunda fue para los muñecos de la línea Clotildos. Vendrán otras, porque pensamos renovar todo el stock para la temporada 2015-2016. Estará en ustedes aprovechar las ventajosas ofertas.

martes, 30 de junio de 2015

Cosas de loros

Hay una leyenda quechua que refiere a la capacidad de hablar de los loros y de cómo la perdieron.
“Hace mucho tiempo, en época de la dominación inca, los loros tenían lenguaje propio y  sabían pensar y razonar. Los incas, maravillados con estas aves, decidieron llevarlas junto a sus soberanos.
—"Será útil enseñarles nuestra lengua y cultura para que las extiendan por otros lugares de la Tierra", pensaron los reyes y ordenaron a sus sabios que les enseñaran a los loros el lengua quechua, así como su ciencia y tradiciones.        
Una vez que los loritos aprendieron todo lo que los incas creyeron prudente, volvieron a su lugar natal.
—"Ahora seremos los reyes de la selva", puesto que hablamos y razonamos como los seres humanos", se dijeron y comenzaron a impartir  órdenes con voz chillona y desagradable, a dar picotazos y muestras de soberbia. Los demás animales quedaron espantados al escuchar el extraño idioma, reaccionaron con violencia frente a la prepotencia de los loros y contestaron con airados gritos. Cada uno fue elevando más y más la voz hasta que toda la selva se llenó  de chillidos y ruidos. Fue entonces cuando el dios de las aves se enojó con los loros y les arrojó un puñado de tierra a la boca, los loros perdieron la facultad de razonar y sólo pudieron repetir lo que oían.
Así quedaron desde aquel día y, como recuerdo de la ira del dios aún conservan la boca negra  por dentro, como si hubieran tragado el puñado de tierra que les cayó del cielo”.
A esta historia la leímos en el Portal de Salta. La fotografía fue facilitada por el estudio Torres Quinteros.

martes, 23 de junio de 2015

Cachirú

Resultó ser que las pobres y queridas lechuzas, tienen sobre sus espaldas algunas historias donde las pintan como bichos malísimos. El ejemplo más contundente es el mito de “Cachirú” o “Cachurú”, descripto por Adolfo Colombres en su trabajo “Seres sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina”, según cuenta la web Folklore del Norte y lo ratifica ese “mito-center” que es el impresionante trabajo de la web Cuco.

El famoso Cachirú es representado por una gran lechuza, color gris oscuro, garras grossas, ojos luminosos, vuelo nocturno y silencioso, aunque debe vez en cuando se lanza algún graznido. Parece que el accionar de este Cachirú no resulta ser de lo más atractivo. Según la información que publican estos especialistas “…ataca a las personas, elevándolas con sus poderosas garras y destrozándolo, le come el alma para convertirlo en un fantasma. Muy rara vez se lo oye o ve en campo abierto, su zona preferida son los tupidos montes, en donde es casi imposible el acceso. Se tienen referencias de sus apariciones en Mailín, Santiago del Estero”; mientras que otra información complementa asegurando que “se trata de una divinidad maligna, muy temida (…) tenía poder sobre los cuerpos y las almas de los hombres, castigándolos a veces en vida, al arrebatarles los ojos con el pico agudo. Visitaba los ranchos al atardecer, dando chillidos, y se asentaba en los aleros, quedando con ello amenazada la familia y notificada de próxima desgracia. Se le ofrecía tres cántaros de aloja que se ubicaban en el patio; si él las bebía, aceptaba la ofrenda y se convertía en amigo y protector”. Por las dudas aclaramos que las lechuzas de El Artesano Insano son recontrabuenas y simpáticas. Así que nada de asustarse.

lunes, 15 de junio de 2015

El origen del cosmos (wishókar)

En la web de Mitología Americana, está publicado el origen del cosmos, una historia de mucha belleza que permite una visión modificada de historias que nos contaron de otra manera.
“Al principio solo existían dos cosas: Kóoch, que siempre estuvo y una oscuridad absoluta que no dejaba que las cosas existiesen.
Tanto tiempo pasó Kóoch en medio de las sombras y su soledad era tan grande que empezó a llorar por tan enorme pena. Y lloró tanto y tan sinceramente por su profundo dolor que sus lágrimas formaron el Arrok, el Mar Amargo de las tormentas y las tristezas.
Más tarde, aún en medio de tanta pena, pudo advertir como crecía la enorme cantidad de agua que había llorado y entonces suspiró. Así creo a Xóchem, el viento, que inmediatamente comenzó a correr arrastrando a las tinieblas y preparando el camino para la llegada de la luz. Así fue como todo se iluminó y nació la alegría en Kóoch. Entonces tuvo ganas de seguir creando los restantes elementos que le permitieron luego modelar el mundo en el que finalmente vivirían los hombres.
Un día, en medio del mar que sus lágrimas habían creado, Kóoch quizó contemplar su obra y vio que la luz no era suficiente. Enojado, levantó su brazo y sucedió que rasgó de lado a lado el velo de la penumbra y encendió así una gran chispa de fuego: Kóoch había creado el sol al que llamó 'xaleshem' cuya calidez al entrar en contacto con las aguas, creó las nubes y el viento, que empezó a jugar con ellas corriéndolas por todo el cielo. Con su risa alocada creo el trueno (katrú) y ellas, que lo amenzaban con la mirada, crearon el relámpago (lüfke).
Un día Kóoch volvió a aburrirse, por eso pensó que su obra no estaba aún terminada. Entonces hizo elevar parte de la tierra que se encontraba debajo del mar y formó una isla en la cual modeló montañas y llanuras separadas por valles y cañadas. Todos sus hijos, el sol, el viento, las nueves admiraron la belleza de la isla y comenzaron a derramar sus bondades sobre ella, lo cual dio como resultado la formación de ríos, arroyos, lagos, el nacimiento de los peces, las plantas, los árboles y las aves.
Pero sucedió que los primeros hijos de Kóoch sintieron al final, celos de esta nueva creación y en ocasiones desataban su furia sobre la isla castigando duramente a árboles y otros habitantes. Entonces Kóoch decidió reprenderlos hablándoles con firmeza y así la luz continuó brillando para el deleite de la creación”.


miércoles, 10 de junio de 2015

El fin de los humahuacas

En la web Folklore del Norte, leímos la leyenda sobre los indios humahuacas, que según esta historia terminaron siendo víctimas de las envidias de calchaquíes y diaguitas.

“Hace mucho, mucho tiempo los indios humahuacas vivían sin privaciones en las tierras de su quebrada. Dicen que éstas eran tan verdes y fértiles como lo es hoy la pampa, y que en sus terrazas crecía el maíz como crece la hiedra a la sombra de los árboles. Como no era tan duro el trabajo, y su fruto abundante, los dueños de esa tierra podían compartir la paz y la alegría que les enviaba la Pachamama en fiestas interminables. Y dicen también que las cosas habrían seguido así para siempre si no hubiera sido por la envidia de los calchaquíes, la codicia de los diaguitas y la belleza de Zumac.
Calchaquíes y diaguitas se aliaron un día y decidieron conquistar la tierra humahuaca. Hubo largas reuniones secretas, planes y contra planes, espías que se asomaron a la quebrada e informantes que volvieron a contar que los humahuacas no sospechaban nada, demasiado satisfechos como para pensar en la guerra. Y que el único obstáculo para sus planes era el jefe, que sabía cómo convertir de golpe en un ejército a las familias campesinas. Las dos tribus aliadas prepararon sus arcos, sus flechas, sus hondas y sus piedras y, sobre todo, prepararon a Zumac.
La más linda entre los calchaquíes y las diaguitas, Zumac Huayna, no sólo era joven y hermosa. Ante todo, estaba convencida de sus encantos. Sabía cuándo bajar la vista con una media sonrisa. Sabía acercarse silenciosa a sus interlocutores hasta casi rozarlos con su cuerpo firme y, al alejarse, caminar por la aldea con la seguridad de una reina.
Así llegó Zumac, hasta las casas humahuaqueñas, en el atardecer del día señalado. Ella contó su historia de india perdida y las mujeres la llevaron a descansar y la convidaron con un vaso de alhoja. Más tarde, a la hora de la fiesta y el baile, conoció al jefe. Se miraron muchas veces a través del aire frío de la noche y el humo de la fogata y ella lo fue enredando con su collar de cuentas invisibles. Más tarde se cruzaron en el momento que, acallados los pinkullos y las ocarinas todos iban a recogerse; y más tarde todavía él dormía junto a ella, envuelto en su olor recién descubierto. La noche, de luna nueva, era oscurísima sobre la quebrada y nadie estaba despierto para escuchar el silencio enorme que cubría el valle como una manta.
El sorpresivo ataque de las tribus aliadas no dio lugar a la defensa de los humahuacas. Ni los que huían de sus casas, ni los que intentaron buscar sus armas, ni los que se ocultaron en los maizales, ni los que corrían desesperados hacia las montañas, ni uno solo pudo escapar de la masacre. El mismo jefe murió como uno más, pero antes maldijo a sus enemigos y les auguró que no les serviría de nada la victoria.
Y así fue. Al día siguiente, cuando el sol iluminó la quebrada, el paisaje era otro. El pueblo y los cultivos habían desaparecido. La tierra se había secado, se había vuelto arenosa y estéril, y estaba extrañamente teñida de rojo, de morado, de rosa...
¿Dónde estaban los muertos, la sangre, los despojos? En vez de cadáveres, sobre las laderas, de a trechos, entre las piedras y el polvo, había brotado una planta desconocida. Miles de cardones, con sus verdes brazos espinosos, poblaron las cuestas, los pasos y las cimas. Se levantaban desafiantes, únicos pobladores del desierto que es ahora lo que fue la tierra que les pertenecía. Y en primavera, bajo el cielo más azul que se conozca, dejan salir de entre sus espinas increíbles flores amarillas, blancas y rojas que, según dicen, son las almas de los desaparecidos indios humahuaqueños”.