Esta leyenda es del Noroeste Argentino (La Rioja, Catamarca,
Tucumán, Salta y Jujuy) y el nombre popular de la fiesta que lo recuerda
anualmente es el Tincunaco, que se inicia el 31 de diciembre y culmina el 3 de
enero. Los participantes en esta ceremonia se dividen en allis (hombres buenos
de pueblo) y alféreces. Una procesión lleva al Niño Jesús llamado en ese día el
Alcalde del Mundo. Otra procesión se encarga de San Nicolás de Bari. Al
mediodía se produce el Tincunaco o sea el encuentro de ambas procesiones. San
Nicolás hace tres reverencias al Alcalde del Mundo y los allí se entona un
canto tradicional. Durante la ceremonia se pueden escuchar cantos indígenas de
origen remoto entre los que se destaca el Año Nuevo Pacaría entonado por los
allis.
viernes, 24 de julio de 2015
Leyenda El Niño Alcalde
martes, 21 de julio de 2015
Ofertas de temporada / capítulo 3
Tienen mucha gracia. Son absolutamente simpáticos.
Cuelgan bien en cualquier rincón del hogar, de la oficina, del llavero e
(inclusive) son aptos para reemplazar al zapatito colgando bajo el espejo que
llevan los bondis. Se trata de los colgantes tejidos al crochet de El Artesano Insano, que vienen en
diferentes modelos y por tanto, ofrecen variantes de personajes como elefantes,
búhos, maripositas, flores, vaquitas de san Antonio, pecesitos y otras tantas
alternativas. En Noticias Insanas hay un lote de oferta por cambio de
temporada. Lo puede ver accediendo a Arte en
Ristras.
miércoles, 15 de julio de 2015
Esopos y Samaniegos latinoamericanos
Leímos en la web Ciudad Seva, que el escritor boliviano
Víctor Montoya en su “Tradición oral latinoamericana”, dice que “… no se sabe con certeza cuándo surgieron
estas fábulas cuyos protagonistas están dotados de voz humana, pero es probable
que fueran introducidos en América durante la conquista (siglo XVI), no tanto
por las huestes de Hernán Cortés y Francisco Pizarro, sino, más bien, por los
esclavos africanos llevados como mercancía humana, pues los folklorólogos
detectaron que las fábulas de origen africano, aunque en versiones diferentes,
se contaban en las minas y las plantaciones donde existieron esclavos negros;
los cuales, a pesar de haber echado por la borda a los dioses de la fecundidad
para evitar la multiplicación de esclavos en tierras americanas, decidieron
conservar las fábulas de la tradición oral y difundirlas entre los indígenas
que compartían la misma suerte del despojo y la colonización. Con el transcurso
del tiempo, estas fábulas se impregnaron del folklore y los vocablos típicos de
las culturas precolombinas”.
“Algunas fábulas de la
tradición oral son prodigios de la imaginación popular, imaginación que no siempre
es una aberración de la lógica, sino un modo de expresar las sensaciones y
emociones del alma por medio de imágenes, emblemas y símbolos. En tanto otros,
de enorme poder sugestivo y expresión lacónica, hunden sus raíces en las
culturas ancestrales y son piezas claves del folklore, porque son muestras
vivas de la fidelidad con que la memoria colectiva conserva el ingenio y la
sabiduría popular”.
“Los personajes de las
fábulas representan casi siempre figuras arquetípicas que simbolizan las virtudes
y los defectos humanos y, dentro de una peculiar estructura, el malo es
perfectamente malo y el bueno es inconfundiblemente bueno y el anhelo de
justicia, tan fuerte entre los niños como entre los desposeídos, desenlaza en
el premio y el castigo correspondientes; más todavía, para que la moraleja y la
nobleza de los diálogos adquieran mayor efecto, se ha recurrido al género de la
fábula, cuyos personajes, aparte de ser los héroes de los niños
latinoamericanos, no tienen nada que envidiar a los de Occidente y a los
dibujos animados de Walt Disney”.
viernes, 10 de julio de 2015
Ofertas de temporada / capítulo 2
Continuamos con
nuestra liquidación de stock. Ahora le ofrecemos para el cuello de la dama y la
cervical del caballero, una serie de collares artesanales con diseños
vinculados a diferentes etnias latinoamericanas. Pueden acceder a los modelos
desde la columna de Noticias Insanas y allí —en la página titulada A ver esos
cuellos— encontrarán además los precios de los diferentes lotes de
liquidación. La cuestión de las ofertas viene mejor de lo que pensábamos, razón
por la cual (si le interesan) no es recomendable esperar mucho tiempo. Usted me
entiende, dijo el artesano insano.
miércoles, 8 de julio de 2015
Leyendas de conejos
Admitiendo que no resulta del todo fácil determinar con
precisión el origen de muchas leyendas, aquí traemos una vinculada a los
simpáticos conejos que, al parecer, tiene origen en la cultura maya, aunque hay
algunas versiones diferentes (y mucho más crueles), donde el origen se hace más
borroso.
Hace mucho, mucho tiempo, las orejas de los conejos no eran
tan largas como las que ahora tienen. Una tarde, un conejo comía granos en un
campo de trigo. Iba distraído. No pensaba en otra cosa que no fuera masticar y
masticar lo más rápidamente posible, cuando oyó que dos ratas conversaban en
voz baja.
Una de ellas decía:
— ¡Qué buena suerte
tengo! He encontrado una cueva llena de trigo, de un trigo grande, dorado, como
si lo hubieran escogido para que yo lo encontrara.
—Pues sí que es buena
suerte, porque los conejos escogen lo mejor del trigo para comérselo y para
llevarlo a sus bodegas, le respondía la otra rata.
El conejo oyó parte de la conversación y, especialmente lo
que decían de los conejos. Como era muy curioso y quería enterarse de todo, fue
acercándose al lugar donde estaban las ratas y se escondió detrás de una cerca.
—Lo que no quiero es
que los conejos sepan que he encontrado esa cueva tan bien abastecida, porque
en un momento cargan con el trigo y me dejan sin qué comer en el invierno.
—No es por curiosidad,
comadrita, pero ¿Dónde está la cueva? No tenga desconfianza; si se lo pregunto
es sólo para ayudarle a cuidar el tesoro.
La otra rata empezaba ya a decirle a la comadre dónde estaba
la cueva, cuando el conejo, para oír mejor, estiró la cabeza por encima de la
cerca y las orejas empezaron a crecerle tan rápidamente, que por más esfuerzo que
hiciera no se detenían y crecían y crecían. Tanto se le agrandaron las orejas
para escuchar mejor, que las ratas alcanzaron a ver esas orejas enormes y
huyeron muy asustadas, dejando inconclusa la conversación.
Desde ese tiempo, los conejos siguen con las orejas largas
tratando de escuchar algo que les permite saber dónde hay mucha comida.
Uno de los lugares donde leímos esta leyenda, es la web de Mitos Mexicanos.
miércoles, 1 de julio de 2015
Ofertas de temporada / capítulo 1
"Ofertas de temporada" era una frase normal en los viejos anuncios
publicitarios. Hoy prácticamente ha quedado en el olvido, pues los comercios
creen que jerarquizan sus productos escribiendo “sale” en la vidriera, como si
todos supieran inglés. Nosotros también tenemos nuestras sugerencias de precios
convenientes y las estamos publicando aquí, en la columna de la derecha, dentro
del rubro Noticias Insanas. La primera tanda le correspondió a las Pulseras de
la línea Arte-Factos. La segunda fue para los muñecos de la línea Clotildos.
Vendrán otras, porque pensamos renovar todo el stock para la temporada
2015-2016. Estará en ustedes aprovechar las ventajosas ofertas.
martes, 30 de junio de 2015
Cosas de loros
Hay una leyenda quechua que refiere a la capacidad de hablar
de los loros y de cómo la perdieron.
“Hace mucho tiempo, en época de la dominación inca, los
loros tenían lenguaje propio y sabían
pensar y razonar. Los incas, maravillados con estas aves, decidieron llevarlas
junto a sus soberanos.
—"Será útil
enseñarles nuestra lengua y cultura para que las extiendan por otros lugares de
la Tierra", pensaron los reyes y ordenaron a sus sabios que les
enseñaran a los loros el lengua quechua, así como su ciencia y
tradiciones.
Una vez que los loritos aprendieron todo lo que los incas
creyeron prudente, volvieron a su lugar natal.
—"Ahora seremos
los reyes de la selva", puesto que hablamos y razonamos como los seres
humanos", se dijeron y comenzaron a impartir órdenes con voz chillona y desagradable, a
dar picotazos y muestras de soberbia. Los demás animales quedaron espantados al
escuchar el extraño idioma, reaccionaron con violencia frente a la prepotencia
de los loros y contestaron con airados gritos. Cada uno fue elevando más y más
la voz hasta que toda la selva se llenó
de chillidos y ruidos. Fue entonces cuando el dios de las aves se enojó
con los loros y les arrojó un puñado de tierra a la boca, los loros perdieron
la facultad de razonar y sólo pudieron repetir lo que oían.
Así quedaron desde aquel día y, como recuerdo de la ira del
dios aún conservan la boca negra por
dentro, como si hubieran tragado el puñado de tierra que les cayó del cielo”.
A esta historia la leímos en el Portal de Salta. La fotografía fue facilitada por el estudio Torres Quinteros.martes, 23 de junio de 2015
Cachirú
Resultó ser que las pobres y queridas lechuzas, tienen sobre
sus espaldas algunas historias donde las pintan como bichos malísimos. El
ejemplo más contundente es el mito de “Cachirú” o “Cachurú”, descripto por
Adolfo Colombres en su trabajo “Seres sobrenaturales de la Cultura Popular
Argentina”, según cuenta la web Folklore del Norte
y lo ratifica ese “mito-center” que es el impresionante trabajo de la web Cuco.
El famoso Cachirú es representado por una gran lechuza,
color gris oscuro, garras grossas, ojos luminosos, vuelo nocturno y silencioso,
aunque debe vez en cuando se lanza algún graznido. Parece que el accionar de
este Cachirú no resulta ser de lo más atractivo. Según la información que
publican estos especialistas “…ataca a
las personas, elevándolas con sus poderosas garras y destrozándolo, le come el
alma para convertirlo en un fantasma. Muy rara vez se lo oye o ve en campo
abierto, su zona preferida son los tupidos montes, en donde es casi imposible
el acceso. Se tienen referencias de sus apariciones en Mailín, Santiago del
Estero”; mientras que otra información complementa asegurando que “se trata de una divinidad maligna, muy
temida (…) tenía poder sobre los cuerpos y las almas de los
hombres, castigándolos a veces en vida, al arrebatarles los ojos con el pico
agudo. Visitaba los ranchos al atardecer, dando chillidos, y se asentaba en los
aleros, quedando con ello amenazada la familia y notificada de próxima
desgracia. Se le ofrecía tres cántaros de aloja que se ubicaban en el patio; si
él las bebía, aceptaba la ofrenda y se convertía en amigo y protector”. Por las dudas aclaramos que las lechuzas
de El Artesano Insano son recontrabuenas y simpáticas. Así que nada de
asustarse.
lunes, 15 de junio de 2015
El origen del cosmos (wishókar)
En la web de Mitología Americana, está publicado el origen
del cosmos, una historia de mucha belleza que permite una visión modificada de
historias que nos contaron de otra manera.
“Al principio solo
existían dos cosas: Kóoch, que siempre estuvo y una oscuridad absoluta que no
dejaba que las cosas existiesen.
Tanto tiempo pasó
Kóoch en medio de las sombras y su soledad era tan grande que empezó a llorar
por tan enorme pena. Y lloró tanto y tan sinceramente por su profundo dolor que
sus lágrimas formaron el Arrok, el Mar Amargo de las tormentas y las tristezas.
Más tarde, aún en medio
de tanta pena, pudo advertir como crecía la enorme cantidad de agua que había
llorado y entonces suspiró. Así creo a Xóchem, el viento, que inmediatamente
comenzó a correr arrastrando a las tinieblas y preparando el camino para la
llegada de la luz. Así fue como todo se iluminó y nació la alegría en Kóoch.
Entonces tuvo ganas de seguir creando los restantes elementos que le
permitieron luego modelar el mundo en el que finalmente vivirían los hombres.
Un día, en medio del
mar que sus lágrimas habían creado, Kóoch quizó contemplar su obra y vio que la
luz no era suficiente. Enojado, levantó su brazo y sucedió que rasgó de lado a
lado el velo de la penumbra y encendió así una gran chispa de fuego: Kóoch
había creado el sol al que llamó 'xaleshem' cuya calidez al entrar en contacto
con las aguas, creó las nubes y el viento, que empezó a jugar con ellas
corriéndolas por todo el cielo. Con su risa alocada creo el trueno (katrú) y
ellas, que lo amenzaban con la mirada, crearon el relámpago (lüfke).
Un día Kóoch volvió a
aburrirse, por eso pensó que su obra no estaba aún terminada. Entonces hizo
elevar parte de la tierra que se encontraba debajo del mar y formó una isla en
la cual modeló montañas y llanuras separadas por valles y cañadas. Todos sus
hijos, el sol, el viento, las nueves admiraron la belleza de la isla y
comenzaron a derramar sus bondades sobre ella, lo cual dio como resultado la
formación de ríos, arroyos, lagos, el nacimiento de los peces, las plantas, los
árboles y las aves.
Pero sucedió que los
primeros hijos de Kóoch sintieron al final, celos de esta nueva creación y en
ocasiones desataban su furia sobre la isla castigando duramente a árboles y
otros habitantes. Entonces Kóoch decidió reprenderlos hablándoles con firmeza y
así la luz continuó brillando para el deleite de la creación”.
La historia está publicada en http://mitologiaamericana.idoneos.com/kooch_y_la_creacion_del_mundo/
miércoles, 10 de junio de 2015
El fin de los humahuacas
En la web Folklore del Norte, leímos la leyenda sobre los
indios humahuacas, que según esta historia terminaron siendo víctimas de las
envidias de calchaquíes y diaguitas.
“Hace mucho, mucho
tiempo los indios humahuacas vivían sin privaciones en las tierras de su
quebrada. Dicen que éstas eran tan verdes y fértiles como lo es hoy la pampa, y
que en sus terrazas crecía el maíz como crece la hiedra a la sombra de los
árboles. Como no era tan duro el trabajo, y su fruto abundante, los dueños de
esa tierra podían compartir la paz y la alegría que les enviaba la Pachamama en
fiestas interminables. Y dicen también que las cosas habrían seguido así para
siempre si no hubiera sido por la envidia de los calchaquíes, la codicia de los
diaguitas y la belleza de Zumac.
Calchaquíes y
diaguitas se aliaron un día y decidieron conquistar la tierra humahuaca. Hubo
largas reuniones secretas, planes y contra planes, espías que se asomaron a la
quebrada e informantes que volvieron a contar que los humahuacas no sospechaban
nada, demasiado satisfechos como para pensar en la guerra. Y que el único
obstáculo para sus planes era el jefe, que sabía cómo convertir de golpe en un
ejército a las familias campesinas. Las dos tribus aliadas prepararon sus arcos,
sus flechas, sus hondas y sus piedras y, sobre todo, prepararon a Zumac.
La más linda entre los
calchaquíes y las diaguitas, Zumac Huayna, no sólo era joven y hermosa. Ante
todo, estaba convencida de sus encantos. Sabía cuándo bajar la vista con una
media sonrisa. Sabía acercarse silenciosa a sus interlocutores hasta casi
rozarlos con su cuerpo firme y, al alejarse, caminar por la aldea con la
seguridad de una reina.
Así llegó Zumac, hasta
las casas humahuaqueñas, en el atardecer del día señalado. Ella contó su
historia de india perdida y las mujeres la llevaron a descansar y la convidaron
con un vaso de alhoja. Más tarde, a la hora de la fiesta y el baile, conoció al
jefe. Se miraron muchas veces a través del aire frío de la noche y el humo de
la fogata y ella lo fue enredando con su collar de cuentas invisibles. Más
tarde se cruzaron en el momento que, acallados los pinkullos y las ocarinas
todos iban a recogerse; y más tarde todavía él dormía junto a ella, envuelto en
su olor recién descubierto. La noche, de luna nueva, era oscurísima sobre la
quebrada y nadie estaba despierto para escuchar el silencio enorme que cubría
el valle como una manta.
El sorpresivo ataque
de las tribus aliadas no dio lugar a la defensa de los humahuacas. Ni los que
huían de sus casas, ni los que intentaron buscar sus armas, ni los que se
ocultaron en los maizales, ni los que corrían desesperados hacia las montañas,
ni uno solo pudo escapar de la masacre. El mismo jefe murió como uno más, pero
antes maldijo a sus enemigos y les auguró que no les serviría de nada la
victoria.
Y así fue. Al día
siguiente, cuando el sol iluminó la quebrada, el paisaje era otro. El pueblo y
los cultivos habían desaparecido. La tierra se había secado, se había vuelto
arenosa y estéril, y estaba extrañamente teñida de rojo, de morado, de rosa...
¿Dónde estaban los
muertos, la sangre, los despojos? En vez de cadáveres, sobre las laderas, de a
trechos, entre las piedras y el polvo, había brotado una planta desconocida.
Miles de cardones, con sus verdes brazos espinosos, poblaron las cuestas, los
pasos y las cimas. Se levantaban desafiantes, únicos pobladores del desierto
que es ahora lo que fue la tierra que les pertenecía. Y en primavera, bajo el
cielo más azul que se conozca, dejan salir de entre sus espinas increíbles
flores amarillas, blancas y rojas que, según dicen, son las almas de los
desaparecidos indios humahuaqueños”.
Leyenda publicada en http://www.folkloredelnorte.com.ar/leyendas/elfin.htm
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