Mostrando entradas con la etiqueta Folklore del Norte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Folklore del Norte. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de junio de 2015

Cachirú

Resultó ser que las pobres y queridas lechuzas, tienen sobre sus espaldas algunas historias donde las pintan como bichos malísimos. El ejemplo más contundente es el mito de “Cachirú” o “Cachurú”, descripto por Adolfo Colombres en su trabajo “Seres sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina”, según cuenta la web Folklore del Norte y lo ratifica ese “mito-center” que es el impresionante trabajo de la web Cuco.

El famoso Cachirú es representado por una gran lechuza, color gris oscuro, garras grossas, ojos luminosos, vuelo nocturno y silencioso, aunque debe vez en cuando se lanza algún graznido. Parece que el accionar de este Cachirú no resulta ser de lo más atractivo. Según la información que publican estos especialistas “…ataca a las personas, elevándolas con sus poderosas garras y destrozándolo, le come el alma para convertirlo en un fantasma. Muy rara vez se lo oye o ve en campo abierto, su zona preferida son los tupidos montes, en donde es casi imposible el acceso. Se tienen referencias de sus apariciones en Mailín, Santiago del Estero”; mientras que otra información complementa asegurando que “se trata de una divinidad maligna, muy temida (…) tenía poder sobre los cuerpos y las almas de los hombres, castigándolos a veces en vida, al arrebatarles los ojos con el pico agudo. Visitaba los ranchos al atardecer, dando chillidos, y se asentaba en los aleros, quedando con ello amenazada la familia y notificada de próxima desgracia. Se le ofrecía tres cántaros de aloja que se ubicaban en el patio; si él las bebía, aceptaba la ofrenda y se convertía en amigo y protector”. Por las dudas aclaramos que las lechuzas de El Artesano Insano son recontrabuenas y simpáticas. Así que nada de asustarse.

jueves, 26 de marzo de 2015

El árbol de sal

Los mocovíes —indígenas del norte argentino—, utilizaron con habilidad un helecho llamado Iobec Mapic, al que muchos confunden con un árbol, pues tiene un gran porte y llegar a los dos metros de altura.

Hay una leyenda que afirma que cuando Cotaá (Dios) creó el mundo, hizo esta planta para que alimentara al hombre; la planta se expandió rápidamente y fue de gran utilidad para la humanidad que la consumía agradecidamente.

Neepec (el diablo), sintió envidia de ver lo útil que era esta planta y se propuso destruirlas a todas, de la forma en que fuese necesario y posible. Se elevó por los aires y fue a las salinas más cercanas, llenó un gran cántaro con agua salada y lo arrojó sobre las matas con la intención de quemarlas con el salitre. Las raíces absorbieron el agua; la sal se mezcló con la savia y las hojas tomaron el mismo gusto.

Flor de calentura se agarró el satanás, porque la planta no perdió su utilidad, ya que sirvió para sazonar las carnes de los animales salvajes y otros alimentos. Nada dice la leyenda sobre la existencia (o no) de Iobec Mapic Parrillera.

La leyenda está publicada en la web Folklore del Norte y la imagen fue publicada por el Portal de Salta.