lunes, 13 de abril de 2015

Su Señoría El Pato

La cantidad de información acumulada en la web, siempre nos da un margen para aportar (y aportarnos) datos nuevos sobre cuestiones que ya parecían sabidas. Entre Los Clotildos —una de las líneas de productos de El Artesano Insano—, hay una importante presencia de patos, de diferentes colores, tamaños y formatos.
Lo que ahora hemos descubierto —y compartimos con ustedes— es que el pato aparece en las leyendas de los indios norteamericanos, donde el simpático palmípedo actúa como mediador entre el cielo y el agua y —como si fuera poco— le ha cabido la responsabilidad de ser una de las criaturas que ayudaron a renovar la tierra después del Diluvio. 
Pero hay más: en la tradición hebrea, el pato simboliza la inmortalidad (algo así como un súper pato);  mientras que en China y Japón representa la satisfacción, la felicidad en el matrimonio y la fidelidad; para los celtas en cambio, simbolizaba ingenio y honestidad. No es poca cosa Su Señoría El Pato. 

sábado, 4 de abril de 2015

¿Y esto cómo se llama?


El Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos tiene publicado en Books Open Edition, un material esclarecedor para quienes gustan de la cerámica, pues proponen una nomenclatura de las formas de los recipientes cerámicos basada, neutralizando enormes errores que se cometen a diario llamando cuencos a platos y designando como fuentes a otras formas.

El referido centro de estudios, señala que “para dar un alcance general a esta nomenclatura, de manera que pueda ser utilizada no sólo por los antropólogos que estudian los aspectos tecnológicos de la cultura material sino también por los arqueólogos, se han establecido criterios de orden morfológico esencialmente. Sin embargo, esta regla no excluye totalmente la utilización de términos funcionales cuando el contexto es suficientemente claro, como es el caso en las encuestas antropológicas y en ciertos contextos arqueológicos. En general, hemos excluido de esta versión española los nombres regionales, puesto que en los diversos países de Latinoamérica y en diversas regiones de España a menudo se utilizan términos diferentes para un mismo tipo de recipiente. Proponemos aquí una clasificación en grandes categorías definidas según relaciones simples de profundidad y de diámetros (máximo y de boca) y secundariamente de dimensiones. Para cada categoría damos también los nombres y las definiciones de algunas variantes. Las divisiones propuestas no son arbitrarias y provienen de observaciones efectuadas sobre conjuntos correspondientes a diferentes áreas culturales. Estas son suficientemente amplias para hacer resaltar la originalidad de cada colección y permitir las divisiones que parezcan más pertinentes para el conjunto cultural estudiado. En lo que respecta a las dimensiones indicadas en las distintas categorías, es importante precisar que no son imperativas y que cada investigador puede establecer los límites que le parezcan más adecuados para su propio material”.
Ahora sabemos con cierta precisión que los que fueron platos, fuentes y cuencos de El Artesano Insano, son nada menos que hermosas placas decoradas y vitrificadas. Gracias entonces al Centro de Estudios por su aporte.

jueves, 26 de marzo de 2015

El árbol de sal

Los mocovíes —indígenas del norte argentino—, utilizaron con habilidad un helecho llamado Iobec Mapic, al que muchos confunden con un árbol, pues tiene un gran porte y llegar a los dos metros de altura.

Hay una leyenda que afirma que cuando Cotaá (Dios) creó el mundo, hizo esta planta para que alimentara al hombre; la planta se expandió rápidamente y fue de gran utilidad para la humanidad que la consumía agradecidamente.

Neepec (el diablo), sintió envidia de ver lo útil que era esta planta y se propuso destruirlas a todas, de la forma en que fuese necesario y posible. Se elevó por los aires y fue a las salinas más cercanas, llenó un gran cántaro con agua salada y lo arrojó sobre las matas con la intención de quemarlas con el salitre. Las raíces absorbieron el agua; la sal se mezcló con la savia y las hojas tomaron el mismo gusto.

Flor de calentura se agarró el satanás, porque la planta no perdió su utilidad, ya que sirvió para sazonar las carnes de los animales salvajes y otros alimentos. Nada dice la leyenda sobre la existencia (o no) de Iobec Mapic Parrillera.

La leyenda está publicada en la web Folklore del Norte y la imagen fue publicada por el Portal de Salta.

miércoles, 11 de marzo de 2015

En el nombre del Cacique


Buceando la web, en algunas páginas hemos encontrado los nombres de muchos caciques comechingones. Hay en la actualidad, muchas localidades que llevan algunos de esos nombres y son muy conocidas por su convocatoria turística. Lo interesante del sintético trabajo (que como lo hemos visto repetido en muchas webs no sabemos quién es el autor originario), es que a cada nombre se le agrega la zona donde actuó y las fechas aproximadas. Para quienes se interesan por los pueblos originarios, esta es una data más que interesante.

Acabaqueaba: Cacique comechingón que habitaba en el Valle de Punilla, sierras de Córdoba entre 1570-1590 y es dado en encomienda al fundador de Córdoba, don Jerónimo Luis de Cabrera.
Achala: Cacique de la nación comechingona con hábitat en la sierra de Achala, por los años 1550-1580.
Aclarichián: Cacique comechingón, conocido también como Aclarichicán: vivió durante los años 1620-1650, en el Valle de Punilla.
Ancalán: Cacique principal comechingón que vivió en el paraje denominado Cuchi-Corral en las Sierras Grandes de Córdoba, alrededor de 1570. Era padre de los caciques Tamacat, Cochucharaba y Valacta.
Ascochinga: Cacique principal comechingón que habita entre los años 1540-1580, la zona comprendida en el actual departamento Colón en las Sierras Chicas de Córdoba.
Auleta: Cacique principal comechingón que vivió en los años 1570 en la zona de Villa Dolores, en las llamadas Sierras Grandes.
Biliblás: Cacique principal que habitaba en la zona de Soconcho y Luyaba en las Sierras Grandes de Córdoba, entre 1580-1600.
Bolbolcharaba: Cacique principal comechingón que vivió en la zona del Salsacate, provincia de Córdoba, en los años 1570-1600.
Cachu: Cacique principal que vivió en la zona de Calamuchita, por los años 1580-1600.
Calahara-Hanchiquín: Cacique principal de los comechingones, sobrino del Gran Curuca Sicomo-Hanchiquín, ambos pobladores de la región del Salsacate en las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, en 1550-1600.
Calana: Cacique principal comechingón que habitaba la zona central y sur de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, entre 1570-1600.
Caminta: Cacique principal comechingón que vivió en el valle de Malancha, ahora conocido como Valle de Conlara, en la provincia de San Luis, en los años 1580-1600.
Cantacharaba: Cacique principal comechingón que vivió entre 1550-1580 en la margen sur del río Suquia, frente al lugar de la fundación de Córdoba,
Chabala-Naguán: Cacique principal comechingón que vivió en la zona de las Salinas Grandes, en los deslindes de Córdoba, Santiago del Estero y La Rioja, entre los años 1570-1590.
Chagapanta: Cacique principal de la parcialidad comechingona que vivió en el valle llamado por los indios de Malancha que ahora se conoce como de Conlara. en la provincia de San Luis, por los años 1570-1590.
Chicha: Cacique principal comechingón que habitaba la zona central y sur de las llamadas Sierras Grandes de la provincia de Córdoba en los años 1580-1600.
Chilisna-Charaba: caique principal comechingón que vivió en el pucará aborigen levantado en la margen del río Suquía, cuando Jerónimo Luis de Cabrera fundó la ciudad de Córdoba en 1573.
Chuto: Cacique comechingón que poblaba entre 1560-1590, la zona de Soto, en Cruz del Eje, provincia de Córdoba. La toponimia de Soto se debe a la deformación del nombre indígena Chuto.
Citón: Cacique principal de la parcialidad comechingona con hábitat en la zona de Cruz del Eje, Ischilín y noroeste de Totoral, en la provincia de Córdoba, entre los años 1550-1590. También escriben su nombre como Sitón.
Cochucharaba: Cacique comechingón de la zona Cuchi-Corral en las Sierras Grandes de Córdoba, donde habitó por los años 1620-1650. Era descendiente del cacique principal Ancalán.
Concho: Cacique principal comechingón que vivió en la zona de Luyaba y Soconcho en la provincia de Córdoba, por los años 1575-1590.
Gualapí: Cacique principal comechingón que habitaba en la zona centro y sur de las Sierras Grandes en la provincia de Córdoba, por los años 1590-1600.
Gulumán-Naua: Cacique comechingón que vivió en las cercanías de Soto, departamento de Cruz del Eje, Córdoba, entre 1570-1600.
Hacsa: Cacique principal comechingón que habitaba por 1550-1590, en la zona de Nono, de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba
Hanchiguín: Cacique principal de la nación comechingona, con hábitat en las cercanías de Villa Dolores, por 1580-1590 en la provincia de Córdoba.
Huybán-Chuctaví: Cacique del grupo comechingón que habitaba en la zona de Cruz del Eje, Ischilín y noroeste de Totoral, en la provincia de Córdoba, en las décadas de 1550-1590.
Iba-Sitón: Cacique principal comechingón, con hábitat en Cruz del Eje e Ischilín, entre los años 1560-1600.
Imita: Cacique principal comechingón que poblaba con su tribu, la zona centro-sur de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, por los años 1570-1590.
Larca: Cacique principal comechingón que poblaba la zona de Totoral en la provincia de Córdoba, en los años 1580-1600.
Linlinchachapa: Cacique principal comechingón de la zona de Salsacate, en la provincia de Córdoba, donde vivió por los años 1570-1600.
Lobán: Cacique comechingón que por los años 1570-1600, habitaba en el Pucará o fortaleza llamada Escaba-Sacat, en el Valle de Punilla, en las Sierras Chicas de Córdoba.
Macha: Cacique principal comechingón que habitaba en la zona de Cruz del Eje y parte de Ischilín, en la provincia de Córdoba, entre 1600-1660.
Main-Charaba: Cacique principal comechingón con hábitat en el Valle de Punilla en Córdoba, donde fue reducido y entregado en encomienda don Jerónimo Luis de Cabrera alrededor de 1574.
Maioganumba: Cacique comechingón que integra el repartimiento de indios a don Jerónimo Luis de Cabrera, efectuado aproximadamente en 1574 en el Valle de Punilla, Córdoba.
Matala, Francisco: Cacique comechingón que habitaba en el paraje conocido como Culampacayac, en la sierra cercana a la actual localidad de La Falda.
Molón: Cacique principal comechingón que vivió por 1580-1600, en la zona central y sur de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba.
Muchiqui: Cacique principal comechingón que habitaba en las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, por los años 1570-1590.
Nicolaysti: Cacique principal comechingón que vivió en la zona de Salsacate, provincia de Córdoba, en los años de 1570-1600.
Nun: Cacique principal comechingón que habitaba en la zona de Soconcho y Luyaba, en la provincia de Córdoba, por los años 1570-1600.
Olayón: Cacique principal comechingón, famoso por su bravura que vivió en la zona de Cruz del Eje, Córdoba, por 1590-1620. Murió en combate, luchando contra las injusticias de los españoles, en duelo singular con el capitán Tristán de Allende, a quien logró dar muerte.
Onga: Cacique comechingón que poblaba las tierras denominadas de Ongamira, en el departamento Ischilín de Córdoba. Fue un poderoso cacique que luchó permanentemente contra los españoles y murió en la ley de sus ancestros, peleando contra los conquistadores. Sus guerreros dieron muerte en el paraje conocido como Charalqueta al capitán Blas de Rosales. Su actuación tuvo lugar entre 1570-1580.
: Cacique principal comechingón que habitaba por los años 1580-1600 la zona de Calamuchita en la provincia de Córdoba.
Quenoalichaba, Juan: Cacique comechingón que habitó entre las décadas de 1570-1590, la zona adyacente a Jesús María, en la provincia de Córdoba.
Quinsa: Cacique principal comechingón que habitaba la región central y sur de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, alrededor de los años 1550-1590.
Sabaleta: Cacique principal comechingón, afincado en la zona de Villa Dolores, en la provincia de Córdoba, en los años 1570-1610.
Saldán: Cacique principal comechingón, llamado también Saldán-Inchín que equivale en lengua camiaré o comechingona al que tiene mando. Tuvo su hábitat permanente en el área de la actual Saldán, departamento de Colón de la provincia de Córdoba, por los años 1550-1580.
Savanacora: Cacique principal comechingón que por los años 1575-1600, habitaba la región denominada de Soconcho, Luyaba y Calamuchita en la provincia de Córdoba.
Selemin: Cacique principal de la nación comechingona que entre 1550-1580, habitaba la región de Ischilín, Cruz del Eje y el noroeste de Totoral, en la provincia de Córdoba.
Sicomo-Hanchiquín: Cacique principal comechingón, afincado en la zona de Salsacate, en la provincia de Córdoba, por los años 1560-1600.
Siquimán: Cacique principal comechingón que habitaba por los años 1580-1610, la región de Cosquín.
Tacama: Cacique principal comechingón que poblaba por 1550-1590, la amplia zona de Cruz del Eje, Ischilín y nordeste de Totoral.
Tallovinta: Cacique comechingón conocido también como Gualsanabira que poblaba por los años 1570-1590 una amplia zona de Calamuchita y en especial, la llamada cañada de Garpén, en territorio de Córdoba.
Tamacat, Pedro: Cacique comechingón, descendiente del cacique principal Ancalán, con habitat en el Valle de Punilla, por 1620 Sus contemporáneos le llamaban Matacat y los españoles Periquillo.
Timicho: Cacique principal comechingón que poblaba las tierras del actual Valle de Soto en la provincia de Córdoba, entre 1570-1590.
Tintín: Cacique principal comechingón que habitaba en las nacientes del Río Quinto, en el extremo sur de las Sierras Grandes de Córdoba, en los años 1575-1595
Tiqui: Cacique principal comechingón que habitaba en los años 1580-1600, la zona centro sur de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba.
Toltina: Cacique principal del grupo aborigen comechingón en la zona centro y sur de las Sierras Grandes de Córdoba, en los años 1580-1600.
Tomiche: Cacique principal comechingón que poblaba la región de Salsacate, en la provincia de Córdoba, alrededor de los años 1550-1600.
Toro: Cacique de la nación comechingona que gobernaba en el pueblo indígena de Chalamo y en la región adyacente a Soto, en el departamento de Cruz del Eje, provincia de Córdoba. Fue puesto en encomienda al capitán Tristán de Tejeda en el año 1574. Su nombre español de Toro, le fue impuesto por los conquistadores.
Upán: Cacique principal comechingón que poblaba el valle de Malancha, actualmente conocido como de Conlara, en la provincia de San Luis, por los años 1575-1595.
Valacta: Cacique comechingón que vivió en Cuchi-Corral, Córdoba, en los años 1620-1650. Era descendiente del cacique principal Ancalán.
Yachi: Cacique principal comechingón que poblaba la zona de Calamuchita en la provincia de Córdoba, por los años 1580-1595.
Yaclavasaba: Cacique principal comechingón, afincado casi en los deslindes de la gran nación comechingona —pues gobernaba en el pueblo indígena de Nabosacate, entre 1550-1590—, en las proximidades de la actual Villa del Rosario.
Yam: Cacique comechingón con habitat en Yacanto, Sierras Grandes de Córdoba, por los años 1570-1600. La voz Yacanto equivale a donde manda Yam.
Yana: Cacique principal comechingón que poblaba la región de Soconcho, en la provincia de Córdoba, por 1580-1600.
Yocunda-Charaua: Cacique principal comechingón que habitó entre 1530-1575 la zona de Soconcho, en la provincia de Córdoba.
Yucus: Cacique comechingón que vivió en las adyacencias del Pucará o fortaleza indígena denominada Escaba-Sacat, en el valle de Punilla en los años 1575-1600.
Yungulo: Cacique principal comechingón de las sierras grandes de Córdoba que incluso constituía el nombre de una parcialidad comechingona, por los años 1580-1600.

Si alguien quiere o puede aportar el nombre del autor del original de este trabajo, nos lo hacen llegar y gustosos lo publicaremos. La fotografía que ilustra la nota corresponde al cacique Guasmara y está publicada en www.panoramio.com

viernes, 27 de febrero de 2015

El Pombero

El Pombero o Pomberito es un personaje imaginario de la mitología guaraní. El origen del nombre parece ser la voz local usada cuando se enviaban espías a vigilar a los enemigos. También se usa el vocablo guaraní “Py-ragüe” (pies con plumas) que aluden a su pisada insonora; en Paraguay le llaman “Karai-pyhare” (señor de la noche) al ser las horas en que deambula por la selva y los campos; en otras versiones, menos generalizadas, le llaman “Kuarahy-Yara” (léase Cuarahú-Yará, el dueño del Sol) y es descrito en esta forma como un viejo de piel roja con un solo ojo en el medio de la frente, con dientes de perro, brazos largos y manos muy grandes. La razón de este último nombre está vinculada a su aparición mayor en los meses de octubre y noviembre, cuando empieza el calor en la zona guaraní. Como parte del mito se le hace llamar “Dueño de Octubre” (y el primero del mes se come en honor del duende hasta atragantarse y aquel que no lo haga, se arriesga a ser azotado por el Pombero). Es igualmente familiar el nombre de “Chopombe” (abreviatura de Cho, que equivale a la expresión castellana “Don”; y  Pombero).

La descripción de este duende combina varios aspectos de otros duendes sudamericanos. En algunos lugares se lo describe como un niño rubio que anda por los árboles con un bastón en la mano (equivalente al Yasí-Yateré paraguayo), incluida su predilección por secuestrar niños. En otras descripciones es un ser alto, moreno y enjuto. En todas las descripciones se le pone un sombrero de paja, viste andrajoso. Tiene la boca grande, dientes blancos y ojos grandes y chatos de mirada fija como los de la lechuza o el sapo.
Sin embargo, por lo general (en la mayor parte de las historias) lo describen como un hombre de baja estatura, o un enano, fornido, moreno y rechoncho, con abundante vellosidad (similar al Caipora o al Curupira, según versiones) y brazos tan largos que los arrastra. El roce con esos largos vellos de sus manos peludas puede provocar en las víctimas que la persona se torne zonza, muda o experimente temblores.

Una característica extra es que los pies están volteados para atrás, para despistar a los que pretendan seguirlo. Sus pies volteados es algo que comparte con otros duendes sudamericanos, no sólo con el Yasí-Yateré, sino también con el Curupira y con el Caipora, estos dos de origen brasileño.

Se le describe con un gran pene, tan largo como serpiente o un lazo, con el que hechiza y ata a las chicas que se adentran en sus dominios; aquí se le compara a otro duende paraguayo, el Kurupi o Curupi (hermano del Yasí-Yateré); y aunque similar en nombre al Curupira, ambos duendes son distintos. También se le equipara al Trauco chileno por su alto deseo sexual. Todos estos duendes comparten una característica común, ser guardianes de la selva y sus animales.

Se dice que habita en el monte, pero también en casas de campo deshabitadas o taperas. Como guardián del monte y los animales salvajes se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Lo mismo sucede con el pescador o quienes corta árboles que no utilizarán.

El Pombero en sus inicios era el genio protector de los pájaros de la selva. Sin embargo a través del tiempo y la evolución del mito fue adquiriendo las más diversas habilidades; entre ellas poder mimetizarse con facilidad, hacerse invisible, deslizarse por cualquier ranura u orificio; o metamorfosearse en cualquier animal, apareciendo incluso como un asno sin cabeza (vinculado así a otro mito argentino-brasileño, el de la Anima-Mula). Para castigar al malhechor se transforma en cualquier animal e induce al infractor a internarse a lo profundo de la selva donde se pierde.

Puede correr en cuatro patas, es ventrílocuo y puede imitar el canto de todas las aves de preferencia las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras y el grito de los animales. Busca asustar a la gente piando como ciertas aves después de que cae el sol. También suele imitar voces de animales salvajes. Así el Pombero anuncia su presencia por un silbido agudo en medio de la callada noche, a semejanza de El Silbón de los llanos venezolanos. Los que están enemistados con el duende, en las noches, suelen escuchar pasos y voces en los alrededores del rancho, como si alguien caminara por su patio.

En algunas regiones del Paraguay los campesinos le dejan tabaco, miel y caña para apaciguar al duende. Si se le piden favores para el cuidado del campo y sus animales, son treinta días continuos de ofrendas. Al igual que muchos duendes europeos, no se debe pronunciar su nombre en voz alta; y menos nombrarlo de noche y no soporta que silben de noche. Las acciones de este duende puede ir desde tirar piedras, hacerse invisible para mover las ramas de los árboles, desordenar la casa, extraviar los objetos, romper o descomponer los aparatos, dispersar a los animales, robar tabaco, miel, huevos o gallinas, desparramar el maíz, espantar a las aves de corral, abrir las tranqueras dejando escapar al ganado, tirar al jinete de su montura y asustar a la cabalgadura.

Suele rondar cerca de mujeres embarazadas o de madres con bebés pequeños no bautizados. Como es muy lascivo, acecha a las mujeres, especialmente a las que no han sido bautizadas para poseerlas y viola a aquella esposa que públicamente pone en tela de juicio la virilidad de su marido. Algunos creen que el Pombero puede preñar a las mujeres, solo apoyando el dedo en su vientre. Esto ocurriría si la dama solitaria, sin bautismo, al ser visitada en la noche por el duende, no le invita tabaco, miel o cigarrillos. Como ocurre con el Trauco chileno era una manera de explicar los nacimientos extramatrimoniales, hecho muy repudiado en la cultura guaraní y aún en las sociedades campesinas latinoamericanas actuales.


A este material, lo leímos en https://arescronida.wordpress.com/2010/08/21/el-pombero/ La imagen fue publicada en la web de la Guía del Chaco.

jueves, 19 de febrero de 2015

El regalo del cardón

Encontramos una hermosa historia que forma parte de las leyendas indígenas latinoamericanas.

La historia dice que “…hace mucho tiempo, aunque ya se practicaba la agricultura en los valles, la vida seguía siendo dura en los cerros y las punas, porque allí los pastorcitos sufrían la sed cuando marchaban tras sus rebaños.
Uno de esos pastorcitos se había enamorado de una joven como el pero hija del curaca, el jefe de la comunidad. Cada vez que regresaba a la aldea-después de una larga jornada en los cerros-, la saludaba desde lejos; y ella le sonreía, le sonreía...El curaca no quería ni oir del amor entre jóvenes. Soñaba con otro destino para su hija (Seguro el hijo de otro jefe), y odiaba al pastorcito. Quizás esa prohibición los acerco. El chico, un día, junto coraje y le hablo: la quería con todo su alma y no se resignaba a vivir sin ella. La joven también le confeso sus sentimientos, y, sabiendo de antemano la oposición que encontrarían, escaparon hacia la montaña.

A la mañana siguiente, muy temprano, cuando el muchacho debió marchar con los animales y el grupo de pastores, sus compañeros notaron su falta, pero partieron igual. Rato después, el jefe se levanto para iniciar la labor del día. Advirtió la ausencia de su hija y se sorprendió, porque ella nunca faltaba a esa hora. Algo malicio porque despacho un chaski al cerro para saber si el pastorcito había marchado con las llamas. ¡Y no le cupo duda! Convoco entonces a sus guerreros para salir en busca de los enamorados, apresarlos y darles su merecido.

Los jóvenes sospecharon que el airado curaca andaría tras ellos. Llevaban horas de delantera, pero conocían la firmeza y la capacidad del jefe y sus guerreros. Apelaron entonces a la Pachamama, la Madre de los Cerros, la protectora de los cultivos de maíz y de quinoa, la que ampara siempre a quienes le manifiestan su respeto. En lo mas alto del cerro cavaron un hoyito, depositaron en el los alimentos que llevaban y los cubrieron con piedras; allí mismo hicieron una apacheta, uno de estos altares a cielo abierto que en plena montaña reverenciaban a la madre generosa. Y cuando la apacheta había tomado forma y el curaca y sus guerreros trepaban la cuesta acercándose a los fugitivos, la apacheta se abrió como un manto protector y recogió en su regazo a los dos enamorados.

El airado jefe y sus hombres llegaron jadeantes a la cumbre, pero solo encontraron una apacheta recién hecha ¡Y ni rastros de los fugitivos! Tuvieron que volver a la aldea, y cuando el curaca finalmente se resigno, junto a la apacheta broto una nueva planta, hasta entonces desconocida, que en la sequedad de esas alturas formo un tronco grueso, espinudo, alto y recto y con sus brazos al cielo: ¡era el pastorcito convertido en cardon, agradeciendo para siempre a la Pachamama! Desde entonces, los que marchan por el cerro solo tienen que voltear un cardón para encontrar, en su esponjosa y jugosa madera que parece de papel, el agua que saciara la sed de hombres y animales.

Y cuando las nubes se amontonan y las montañas resuenan con el trueno que anuncia la tormenta, sobre el pecho verde del cardón nace una flor blanca para anunciar la lluvia que bendecirá la tierra: es ella, la enamorada, convertida en flor por la Pachamama”.


A esta historia la leímos en http://leyendas.idoneos.com/montana/ y la fotografía es de Mario Giorgetta, cuya web es http://giorgetta.ch/

viernes, 13 de febrero de 2015

Mariposas

Lejos de ser reconocida como una lepidóptera (su verdadera denominación) y más lejos aún admitida como insecto, la mariposa ofrece una historia de significaciones interesantes desde tiempos inmemoriales.

Los griegos antiguos simbolizaron el alma humana con las alas de la mariposa, así como también existen representaciones en lápidas grecorromanas, en las que el alma (la psyché) aparece como una mariposa saliendo del cuerpo de los muertos.

Para el cristianismo, en el contexto de una tumba, es el alma que —desembarazada de su envoltura carnal asciende—, transformándose en imagen de resurrección. Identificado como "Animal del Alma" y asociado con ella, algunas culturas la representaban saliendo de la boca de agonizantes y difuntos, como símbolo del aliento vital que escapa. 


También están los que vinculan a las mariposas como símbolos de inmortalidad, renacimiento y resurrección y, simultáneamente, de la ligereza, la inconstancia y lo efímero de la alegría y la belleza. Por su capacidad de transformación encarna la metamorfosis y las potencialidades del ser.

En el Feng Shui toma el valor de la energía del amor y la libertad, siendo capaz de atraer esa compañía que las personas solas permanentemente buscan. Tiene la energía necesaria para movilizar los estancamientos emocionales, generadores de apatías que alejan las energías del amor o la amistad.
El uso de las mariposas es en muchos aspectos similar a la utilización de las aves como símbolo, ya que tanto las aves como las mariposas vuelan libres, lo cual se relaciona con el profundo anhelo humano de la felicidad, por una mayor cercanía al cielo. El símbolo de la mariposa es la cura feng shui más común para todos lo relacionado a los aspectos sentimentales o del romance.

jueves, 5 de febrero de 2015

Don Ampatu | (más conocido como el señor Sapo)

La cultura Santa María se desarrolló entre los años 900/1000 a 1480 de nuestra era. Esta cultura surgió en el valle del mismo nombre en Catamarca; se extendió por El Cajón, Calchaquí y valles transversales, alcanzando su influencia a la zona de Andalgalá y Hualfín, incluso hasta el Valle de Catamarca en el sur de la provincia.

El ampatu es el sapo en la mitología andina popular. Se lo relaciona con Pacha Mama (la Madre – Tierra), en su carácter de germinadora y productora de buenas cosechas, ya que el sapo con sus gritos pide lluvia.

Según un antiguo mito preincaico, la serpiente Amaru maldijo al sapo, por lo cual éste representa la tierra reseca sufriente por la necesidad de agua. Se suponía que su croar llamaba y atraía a Mama Huaca y con ello a las lluvias tan benéficas. La representación de Pacha – Mama que asume el sapo, se ve reforzada en muchas urnas funerarias de la cultura Santa María donde aparece una estilización romboidal del ampatu, en cuya panza se halla dibujado en negro o blanco el símbolo de la Cruz cuadrada o Tawa, indicativo de la cuadripartición cósmica espacial y de los cuatro “Suyos” o regiones del mundo conocido por nuestras culturas andinas.

En este trabajo también se representa la Chakana o Cruz del Sur, siendo uno de los símbolos más antiguos y característicos de la cosmovisión andina con más de 3500 años de historia.

La figura está conformada al menos por tres rectángulos verticales superpuestos, los que dan resultado un romboide sagrado escalonado, reducido a veces a sus mitades, a triángulos y otras formas pregnantes.

El sapo o ampatu era considerado acompañante del hombre durante su viaje por el Kay Pacha o Mundo Terrestre, como también (y muy especialmente) por el Uray Pacha o Mundo de los Muertos: de ahí que se lo considerase animal – fetiche de carácter marcadamente esotérico, utilizado por los shamanes. La esotérica del sapo depende de las glándulas que tiene en su piel, la que contiene un alcaloide alucinógeno: la bufoteina (del latín “bufo”: sapo).

Fue animal totémico y sacralizado tanto por las culturas andinas, como por las amazónicas y muy especialmente por las pampeanas. En efecto, era reverenciado por los mapuches y por los charrúas. Se prohibía matarlo, ya que se lo consideraba portador de buenos anuncios, abundante sustento y lluvias benéficas.

Este excelente material ha sido publicado por http://marcasdelpasado.blogspot.com.ar/
La imagen corresponde a un colgante de pared de la línea Engendros Simpáticos de El Artesano Insano


lunes, 2 de febrero de 2015

Corazón-Corazón



El corazón ha sido a lo largo de la historia un símbolo de poder, además de un amuleto de fortaleza. En las Escrituras se empleaba como núcleo de la vida donde confluían más allá de la mente, el espíritu y el alma, las emociones y el entendimiento. Alguna definición lo describe como “el centro de la personalidad total en relación a la intuición, al sentimiento o a la emoción; es el centro de la emoción, en contraste con la cabeza, que es el centro del intelecto”.

Los egipcios ubicaban a la conciencia en el mismo corazón, considerando que éste era la fuente de los pensamientos buenos y malos. Tras la muerte cobraba un protagonismo especial. Lo momificaban en parte y era conservado bajo la protección del dios Tuamutef (también conocido como Duamutef), que era uno de los cuatro hijos de Horus, el dios celeste en la mitología egipcia, a quien se le consideraba como el iniciador de esa civilización.


Realizados en todo tipo de materiales y colgados al cuello, enteros o partidos en mitades, los corazones son los talismanes elegidos por los enamorados, pues testimonian el afecto que se profesan y se cree que al regalárselos a la persona querida ahuyentan la sombra de la infidelidad.

(*) Los corazones que se ven en la imagen, corresponden a los Colgantes de la Suerte de la colección Los Clotildos de El Artesano Insano. 

martes, 20 de enero de 2015

El algarrobo protector


 Dice la historia, que esto sucedió cuando los españoles descubrieron lo lindo de las sierras de Córdoba y el Valle de Calamuchita y quisieron quedarse con todo, sin reconocer a sus verdaderos dueños.
Una tarde destemplada, los comechingones —que trataban como siempre con mucha dedicación y cuidado en sus tierras—, intentaban preservar sus cultivos del inesperado ventarrón. Desde muy lejos, casi al final del valle, observaron un tumulto de polvo y bestias que avanzaban hacia ellos. Se asustaron muchísimo, nunca habían visto nada igual. Al acercarse el belicoso grupo vieron que eran hombres de piel blanca, sobre animales parecidos a sus llamas pero diferentes, con pelo en lugar de lana y cuello más corto. Mientras intentaban mirar bien de qué se trataba, se dieron cuenta que esos extraños venían cargados de armas y avanzaban con cara de poco amigos sobre ellos. Con una gran fuerza de voluntad, vencieron su miedo y como hombres del cacique comechingón Ipachi Naguan, lucharon contra los blancos.
El combate duró mucho, demasiado, y el hambre y el cansancio fueron agotando a los comechingones. Ipachi Naguan consultó a los sabios y estos le aconsejaron que otorgara descanso a su pueblo, de lo contrario, todo se perdería. El cacique decidió guiar a su gente hacia un bosque de algarrobos. Les costó mucho llegar. No solo estaban exhaustos y hambrientos sino tristes y desolados
¿Cómo podrían vencer a estos extraños invasores si ni siquiera entendían sus modos de atacarlos con esas sofisticadas y totalmente desconocidas armas?
Ipachi Niaguan resultaba un buen jefe y bajo ninguna circunstancia iba a dejar que su pueblo sucumbiera ante el primer gran escollo. Fue entonces que —protegidos momentáneamente de los ataques pero no del hambre que los carcomía—, el cacique pidió a los dioses, con toda humildad pero con gran firmeza que cuidaran a sus mujeres y niños.
El tiempo transcurría y nada pasaba, todo parecía perdido, los comechingones sentían la proximidad de la muerte
¿Era posible que esto sucediera sin que los dioses se apiadaran de ellos?
Entonces ocurrió lo inesperado: las ramas de los algarrobos comenzaron a sacudirse de tal modo que en un principio hubo quien pensara en el posible enojo de las divinidades; pero vieron fascinados que desde las alturas comenzaba a caer una maravillosa lluvia de frutos que se abrieron y dejaron ver sus semillas.
Esas algarrobas fueron el mejor alimento para los indígenas. Luego de compartir sus rezos de agradecimiento, comieron hasta que la fuerza volvió a sus debilitados cuerpos.
Después rieron y cantaron: se sintieron plenos de confianza. Entonces, volvieron a la batalla y vencieron a los españoles: el fruto de los algarrobos había salvado, al menos esa primera vez, a los habitantes de aquella tierra.
Texto extraído de la web www.redcalamuchita.com.ar/