lunes, 29 de diciembre de 2014

Dualidad y oposición


Uno de los principios de las culturas andinas precolombinas fue el de dualidad y oposición, como generador y organizador del cosmos, formadas por dos fuerzas contrapuestas pero complementarias.
La característica de la dualidad y oposición es la simetría en sus diversas variantes, es decir aquellas en que la imagen se forma por el enfrentamiento de mitades prácticamente iguales a ambos lados de un eje central.
Estas imágenes duales y opuestas generalmente representan dos aspectos diferentes de lo mismo, como masculino – femenino, joven – viejo, día – noche.
La dualidad a través de la bipartición en pares de opuestos, simétricos y complementarios es el sustento de la concepción andina sobre el origen del cosmos y de sus deidades, basada en la idea que todo se forma a partir del desdoblamiento y particiones sucesivas.
Nada existe como un ser único ni está aislado en el universo, todo lo que existe tiene su par, su opuesto complementario.
A esto lo leímos en marcasdelpasado.blogspot.com.ar/

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los búhos y los indios Hopi


Los indios Hopi son un pueblo amerindio del grupo shoshón —de la familia lingüística yuto-azteca—, conformados por alrededor de 10.000 personas. Hoy se encuentran radicados en el actual territorio de Estados Unidos, específicamente en las mesetas del noreste del estado de Arizona en la reserva federal del Pueblo Navajo.

Las ceremonias religiosas más notables son los misterios ‘kachina’ de la fertilidad (el kachina es el espíritu de un antepasado, que generalmente representa un clan, simbolizado en las ceremonias por un danzante enmascarado y maquillado); y los rituales del solsticio de verano y de invierno con la adoración al Sol y al fuego.

Para los Hopi, el búho era un protector sobrenatural. Esta etnia veía a los búhos como los maestros de la medicina nocturna. Eran considerados mensajeros de la oscuridad y guía a través de los misterios de la noche, capaces de conducirnos a través de nuestra oscuridad, por el tenebroso túnel del miedo, hacia la iluminación. Por ello, los búhos se relacionan con la percepción, la visualización y los sueños, la observación y el discernimiento, así como también alertan de los peligros y descubren la oscuridad de los demás.

Hay mucha información sobre los indios Hopi en la web http://www.indioshopi.com/

jueves, 11 de diciembre de 2014

A lavar los platos

En El Artesano Insano seguimos trabajando para proponer cosas nuevas a nuestros amigos. Ahora hemos producido una tirada pequeña de platos y fuentes que han tenido buena recepción. Al estar realizados en pasta piedra, no son aptos para tirárselos por la cabeza, salvo que cuenten con buenos cascos protectores. Los diseños sostienen la idea de recrear los motivos de muchas de las maravillosas y creativas culturas originarias.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Creencias de los Comechingones


Pese a que no existen precisiones ni datos tan fehacientes como ocurre con otras culturas, parece que los comechingones tenían básicamente la veneración a un alto dios relacionado con el sol. Además de sus rituales característicos, practicaban la magia y las danzas ceremoniales que, parece, eran de origen amazónico, lo que aseguran se puede observar en las pinturas rupestres de Cerro Colorado.

Al parecer, el hechicero usaba el fruto del cebil —un árbol de la zona—, del cual fabricaban un narcótico que era aspirado por la nariz. Sí. Tal cual lo está leyendo. Los estudiosos, garantizan que esto se puede sostener por las imágenes de las pinturas y por el hallazgo de tabletas de piedras que posiblemente utilizaban para molerlo y ofrecerlo.

Es también aceptado que los comechingones tenían un sistema de creencias relacionado con los astros, pues realizaban ceremonias adorando a los mismos; había festejos y ceremonias en los equinoccios y los solsticios, como también ceremonias de luna llena que —como en otras culturas— era considerada una deidad de la fertilidad.

Algunos vinculan la adoración a la luna, con la preferencia a combatir de noche que los comechingones tenían. Pero lo concreto es que tenían varios centros cultuales o santuarios, en los cuales se congregaban, todos caracterizados por ser cerros elevados, manantiales de aguas limpias, grutas y "quebradas", lugares geográficos desde los cuales se apreciaban de un modo especial los astros.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Tres o cuatro hojas


El trébol está vinculado con cuestiones positivas y si bien hemos escuchado y leído a través del tiempo que la suerte viene de la mano del trébol de cuatro hojas, que nadie crea que el de tres hojas tiene menos valor.
Las leyendas populares indican que un trébol de cuatro hojas representa esperanza, fe, amor y suerte. Pero el trébol de tres hojas tiene lo suyo. En Irlanda, por ejemplo, recuerdan que San Patricio —patrono de los habitantes de ese país— usaba el trébol de tres hojas para evangelizar y cada hoja tenía la representación de los integrantes de la Santa Trinidad. Además, tanto el trébol como el número 3, han sido históricamente considerados mágicos en la tradición celta.
Si bien el trébol de cuatro hojas es nada más y nada menos que una “falla” o variación infrecuente del de tres hojas, al ser tan poco frecuente se le da un mayor valor cuando se lo encuentra, aunque vale aclarar que entre los “mutantes” el de cuatro hojas no es el más grosso, pues se han encontrado tréboles de 56 hojas. Sí señora. Así como lo lee.
De todas maneras, estas infrecuencias de la naturaleza, han desaparecido como hechos fortuitos, pues hay granjas en Estados Unidos que precisamente se dedican a producir exclusivamente tréboles de cuatro hojas y les va bien, lo cual debería suponer que al menos a ellos les trae suerte.
Y si bien cada hoja representa uno de los cuatro componentes básicos de la felicidad, también es cierto que existen diferentes concepciones. Así como para algunos los cuatro símbolos que representan son riqueza, fama, amor y salud; para otros significan esperanza, fe, amor y suerte.
Y hay más lecturas sobre el valor del “cuatro hojas”. Los ocultistas creen que los protege de la locura y les permite divisar demonios hostiles para resguardarse de ellos. Los cristianos creen que les da poderes especiales por encontrar la forma de la cruz en ellos. En la astrología es el amuleto protector del signo Tauro. Para los marineros es el máximo símbolo de la suerte.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Hombres Escudos



La cultura Santa María se desarrolló entre los años 900/1000 a 1480 de nuestra era. Esta cultura surgió en el valle del mismo nombre en Catamarca; se extendió por el Cajón, Calchaquí y valles transversales, llegando su influencia al área de Andagalá, Hualfín e incluso hasta el Valle de Catamarca en el sur de la provincia.

En el sitio denominado Alero Ambrosetti —localizado en Cerro Cuevas Pintadas, departamento de Guachipas, provincia de Salta—, se encuentran pinturas  rupestres de  hombres – escudos (escutiformes), con rostro de rasgo definido e importantes penachos. Los adornos cefálicos adquieren gran importancia en la representación de las figuras humanas durante este período. En las pinturas del alero de Ambrosetti han sido identificados veintitrés tipos de esta clase de aditamiento hechos con plumas, con una infinita diversidad en cuanto a la forma, dimensiones, colorido y combinaciones de elementos. Esta variedad respondía probablemente, a la posición social que el individuo ocupaba en su entorno social. Existen documentos, correspondientes a centurias posteriores a la llegada de los españoles al noroeste argentino, que indican que muchos grupos étnicos aún conservaban la necesidad de distinguirse por sus vestidos, tocados y deformaciones craneanas.

Los denominados hombres - escudo, escudos o escutiformes que se representan en este lugar, impactan por su policromía, belleza variedad de diseño; estos son figuras humanas que portan, a manera de vestimenta, un gran escudo con rica variedad de diseño en el interior, a manera de ornamentación, en una sinfonía de tonalidades contrastantes.

Este texto fue publicado por http://marcasdelpasado.blogspot.com.ar/ y señala que la bibliografía consultada fue El Arte Rupestre de Argentina Indígena (Noroeste) de María Mercedes Podestá, Diana S. Rolandi y Mario Sánchez Proaño, coordinado por Rodolfo A. Raffino.  



miércoles, 29 de octubre de 2014

El escarabajo

El escarabeo fue un amuleto de vida y poder, con forma de escarabajo pelotero (Scarabaeus sacer egipcio), que representaba al Sol naciente, y era símbolo de la resurrección en la mitología egipcia. En vida proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y alcanzar la vida eterna. El escarabajo estaba vinculado con el dios Jepri, forma de Ra como Sol naciente y era el símbolo de la constante transformación de la existencia.


En una nota publicada en el diario El País de Madrid —con la firma de Luis Miguel Ariza—, se señala que “…el último misterio del faraón Tutan­kamón no se refiere a algún intrincado jeroglífico, una nueva cámara funeraria o sutiles pistas dejadas cerca de su tumba; envuelve a una fabulosa figura de un escarabajo esculpida en cristal verdoso. Esta joya es la más destacada de un hermoso pectoral hallado por el arqueólogo Howard Carter en 1923 en una de las habitaciones contiguas a la sala de los tesoros. Las alas del escarabajo están tratadas con oro, plata, cristal y piedras semipreciosas, y el animal es el corazón de la figura de un halcón. El insecto soporta con sus alas y patas el peso de una barca celestial en la que yace el ojo izquierdo de Horus, el símbolo de la Luna. En sus patas inferiores hay otros tantos símbolos sobre la eternidad. Alrededor bailan los dioses, y la iconografía completa habla de los ciclos del Sol y de la Luna, de la resurrección y del reinado eterno de Egipto”.

sábado, 18 de octubre de 2014

El Uritorco


En uno de los trabajos que desarrollara el antropólogo Guillermo Alfredo Terrera, se replica la historia que —se cree—pertenece a los comechingones, quienes la transmitieron a los españoles.
Un cacique gobernaba con rectitud y justicia a su pueblo y había logrado dominar las fuerzas de la naturaleza y los cielos, de las que se valía para proteger a los suyos de todos los males. Esos conocimientos los había obtenido en las profundidades de una cueva, que sólo él conocía.
Un día, una tribu enemiga que codiciaba esos poderes, decidió atacar el pueblo del cacique. Marcharon con sus mejores armas, pero ocurrió algo imprevisto. Cuanto más empeño ponían en acercarse a sus enemigos, las sierras por donde caminaban se volvían desconocidas. No sólo eso, también el sol parecía cambiar de lugar; y a la noche, las estrellas se desordenaban.
Una mañana creyeron encontrarse muy cerca de la ciudadela del cacique. Ya se preparaban a lanzar el ataque cuando se dieron cuenta de que era su propio pueblo. El cacique se había burlado de ellos. Durante días habían caminado en círculo. El poder del cacique formaba una muralla de confusión que hacía perder a todo aquel que deseara el mal para su pueblo. A partir de ese día, juzgaron inútil todo ataque, pero no se dieron por vencidos, y esperaron el momento propicio para vengarse.
Tiempo después, el cacique fue padre de dos criaturas. Una y otra eran tan parecidas, que hasta la madre tenía que hacerles una marca con un carbón para distinguirlas. Cuando el pueblo enemigo se enteró de este nacimiento tuvieron una idea.
Sabían muy bien que sólo aquellos que se acercaran con buenas intenciones lograrían encontrar las tierras de sus enemigos, así que separaron de la tribu a dos varones recién nacidos y los criaron alejados de odio hacia el pueblo del cacique.
Cuando los varones se hicieron hombres, se los invitó a emprender viaje hacia las tierras del cacique. Allí fueron recibidos con afecto; no tardaron en enamorar a las hijas del cacique; y se casaron con ellas.
Con el tiempo, los jóvenes visitaron el lugar donde habían sido criados. Era el momento esperado por los enemigos del cacique. Cuando los jóvenes emprendieron el camino de regreso para reencontrarse con sus mujeres, fueron acompañados por una avanzada de guerreros que —ocultos y a prudente distancia—, señalaron cada rincón del camino, para guiar al grueso del ejército.
Apenas lograron entrar a las tierras del Cacique, asesinaron a toda persona que se cruzaba en su camino. Los jóvenes esposos defendieron el pueblo de sus mujeres; uno de ellos murió en la pelea, mientras el otro fue apresado junto al cacique, su mujer y sus hijas. Con el cacique en sus manos, se dispusieron a arrancarle el secreto de la cueva oculta. Pero el cacique no pronunció palabra, ni siquiera cuando fueron torturadas hasta morir su mujer y sus hijas. Tampoco cuando él mismo fue atormentado durante días. Cuando el cacique estaba por expirar, su rostro se transformó hasta asustar a sus enemigos. Lanzó un grito de dolor que hizo temblar la tierra y oscurecer los cielos. En el suelo se abrieron enormes rajaduras donde fueron cayendo los enemigos del cacique; el resto lo hizo el fuego que saltó desde el fondo de la tierra y el que cayó del cielo. Fue entonces cuando el cacique, llamado Uritorco, se hizo cerro.
Su rostro puede adivinarse en los pliegues de la pendiente que mira al oeste. Sus hijas se volvieron el cerro Las Gemelas y la mujer del cacique se convirtió en el río que acaricia eternamente ambos cerros al que se lo llama Calabalumba, al pasar junto al pueblo. El perfil del joven que murió defendiendo a una de las hijas de Uritorco, también fue eternizado, y puede verse en Los Terrones.



miércoles, 1 de octubre de 2014

Tortuga veloz

   


La tortuga tiene habitualmente, una imagen de lentitud. Sin embargo, es un animalito que simboliza la longevidad y la constancia. No es cualquiera la tortuga. No se crea. Forma parte de los cuatro animales celestiales del Feng Shui, junto con el Dragón, Fénix y el Tigre. O sea. Está bien rankeada.
Al parecer, las tortugas son tan importantes como los dragones y representan —además de las referidas longevidad y constancia— la estabilidad, el equilibrio, la buena fortuna, el apoyo y la protección.
La Tortuga Cabeza de Dragón combina dos de los cuatro animales celestiales. Esta combinación produce una unión armoniosa entre el Dragón y la Tortuga, entre la ambición y la sabiduría. Esta imagen tradicional es utilizada como símbolo de paz, autoridad firme y longevidad.  La cría de tortuga que lleva a la espalda representa las nuevas oportunidades que nos trae, además de atraer la salud y la buena suerte.
Aseguran que es importante poner una imagen de una tortuga, en la habitación de una persona mayor. Si esta se chivara y/o enojara, llevar la imagen de la tortuga para el lado de living y evitar chisporroteos con la nona.

La imagen que ilustra el post, corresponde a una tortuga que trabaja en los Colgantes de la Buena Suerte, un producto de la línea Clotildos, de El Artesano Insano.  

viernes, 19 de septiembre de 2014

Barbudos y de ojos verdes


La información sobre los indios Comechingones no es muy cuantiosa. Sin embargo, algunos datos aislados ayudan a comprender muchas cosas. Por ejemplo, hay antropólogos que tienden a considerar a los hênia-kamiare (verdadero nombre de los comechingones) como un conjunto muy diferenciado del grupo huárpido y dos de los rasgos que más han llamado la atención, son su aspecto caucasoide —los varones eran barbudos ya en la pubertad—; sus tallas relativamente elevadas para su época —aproximadamente 1,71 m en los varones—; y la existencia de una frecuencia de quizás el 10% de individuos de ojos verdosos.

Quizás los hênia-kamiare remonten sus orígenes a poblaciones de la cultura Ayampitín milenaria —al menos existente desde el 6000 a.C.—, cultura arqueológica que ha dejado rastros hasta en Tarija, aunque no hay certezas. Por el contrario, la llamada Cultura Ongamira —que comprendía Ongamira, Quebrada de Luna (los Terrones); cerro Minas, y cerro Colchiquín surgida hacia el 4600 a.C.— es precedente directo de la cultura comechingón, aunque recién se puede hablar de una cultura comechingón propiamente dicha en el período que va del 500 al 1600 d.C, la que se diluyó con la criolla-española tras el siglo XVI, ya que uno de los últimos asentamientos con una cultura "comechingona" típica se ubicó en la localidad de Nono hasta el año 1750.